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Cementerios

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Inhumaciones

Nuestro sistema de inhumación, está destinado a resolver una serie de problemas que se plantean en los cementerios, relativos principalmente al carácter altamente contaminante de los lixiviados y metales pesados producidos por el paso del tiempo.

En este sentido, cabe remarcar que el cuerpo humano está constituidos por agua en sus dos terceras partes, agua que va a perderse de forma más o menos acelerada, y que deriva de los procesos que tienen lugar. Este lixiviado puede compararse en cuanto a carga contaminante al producido por los residuos sólidos urbanos, teniendo en cuenta además la variabilidad existente en función del clima.


Propiedades

  • Los objetivos fundamentales del Enzibac serían los siguientes: 
  • Reducción de malos olores 
  • Acelerar la descomposición de la materia orgánica presente en los lixiviados, tanto en la fase aeróbica, como en la anaeróbica 
  • Reducción de la DQO y DBO5 del lixiviado 
  • Absorción de metales pesados 
  • Aportar una menor contaminación al subsuelo 

- Utilización en nichos: Para su correcto uso en edificios de nichos habrá que tener en cuenta que si la bolsa se coloca fuera del féretro, hay que hacerlo en el punto en el que confluye el lixiviado antes de pasar a la fosa séptica. 

- Utilización en sepulturas: La bolsa se puede colocar dentro del féretro tanto en nichos como en sepulturas. En caso de sepulturas, puede colocarse debajo del féretro.

Los restos orgánicos de un cuerpo humano están compuestos por proteínas, hidratos de carbono, materias grasas y fibras que se solidifican y hacen muy difícil su fluidificación y reducción.

Parte de este material está formado por sólidos insolubles, que las bacterias no pueden atacar a no ser que sea muy lentamente. Nuestro sistema acelera extremadamente la descomposición mediante la acción de enzimas segregados por bacterias especiales contenidas y encapsuladas dentro del mismo.

Una vez los líquidos (lixiviados) derivados de la descomposición entran en contacto con la bolsa hidrosoluble , empieza el proceso. El polvo contenido dentro de dicha bolsa empieza a convertirse en una masa gelatinosa suficientemente solida como para evitar que pueda escaparse una sola gota de lixiviado, pero suficientemente líquida como para que las bacterias encapsuladas empiecen a activarse gracias al hábitat acuoso con materia orgánica liquida segregando los enzimas especificos necesarios para digerir la materia sólida que van encontrando. 

Mediante la evaporación y condensación que se produce dentro del ataúd consecuencia de los cambios de temperatura, (por ejemplo entre el día y la noche), estas bacterias viajan dentro de las microgotas del vapor de agua (millones de bacterias por cada microgota) y se distribuyen uniformemente al posarse sobre el cuerpo con la condensación. 

 En esencia comienza una reacción biológica en cadena que continuará hasta que todo el tejido haya desaparecido.